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Puebla, las 7 Regiones

Nubes que asemejan la bruma de un mar congelado extendiéndose por el horizonte; cañadas desbarrancándose por las entrañas de una sierra que huele a vida; filos de luminiscente agua desperdigándose entre piedras color cobre; cielos rojizos, violáceos y todas las tonalidades posibles que provoca la  ausencia y llegada de la luz solar. Un jinete a caballo convertido en niebla; camionetas desafiando la gravedad por delgados caminos comunales. Una arquitectura que se yergue entre tupidos árboles que dan cuenta de un pasado milenario, pero sobre todo la panorámica del México profundo.

Hombres de hojalata vigilando kioscos y plazas públicas; pórticos, ruinas, de un pasado devenido en selva. Comidas, sabores, colores inimaginables; dioses de piedra, lodo y madera; ritos, devoción, fiesta, tradición, verbenas envueltas en sutiles aromas a flor silvestre, a café, copal, vainilla, floripondio...Y aves, reptiles, insectos, agazapados en el el fresco verde, esperando el eterno paso del tiempo.

La mirada del fotógrafo Marco Antonio Sánchez no devela aquello que algún documental no haya transmitido, tampoco nos sorprende por la saturación de color, el encuadre o el grado de invisibilidad que alcanza entre él y el objeto fotografiado. Al contrario, al estar desnudo de cualquier pretensión estética o antropológica, permite que emerja la mirada de un viajero contemporáneo, que a la mitad de su vida se descubre a él  mismo y a esa tierra que hasta ahora era todo un misterio.

No es la mirada de un turista, tampoco la de un profesional de la lente, el trabajo de Marco se encuentra entre ese intersticio del académico y el autodidacta, entre el conocimiento enciclopédico y la intuición de aquel que se deja sorprender por el medio que le rodea, aunque lo haya visto miles de veces fotografiado.

Diseñador de profesión, apasionado de la historia, coleccionista y armador de buques de madera: astrónomo aficionado, vigilante de los cielos, melómano, fotógrafo, músico, cantante, reportero natural, Marco Antonio Sánchez es reflejo de su tiempo y un momento en donde el conocimiento se ha condensado, pero también especializado.

La propuesta de Marco es al final resultado de su propia personalidad, múltiple y activa. Puebla, las 7 regiones, es el compendio de una aventura de dos años por estas zonas de un estado ignoto para la mayoría de sus habitantes y de nosotros, una visión naturalista, ecológica, no tan detallada como los testimonios de los frailes jesuitas en la conquista o la de los viajeros del siglo XVIII y XIX, pero a cambio ofrece la frescura de una cartografía trazada a partir de su cultura visual, de sus necesidades y búsquedas humanas, más no artísticas, las cuales le llevan a convertirse en incipiente antropólogo, despistado documentalista o refinado comensal.

La riqueza de Puebla, las 7 regiones, se ve, se huele y se expande entre una flora multicolor, en una tarde lluviosa en la Sierra Madre, en una fría noche del desierto popoloca, aprehendida por un poblano que sin ningún cliché nacionalista reconoce su origen y festeja tal descubrimiento.

 

Samuel Mesinas

Todos los derechos reservados, Puebla, México.
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